Ilobasco, Cabañas Oeste. El barro volvió a convertirse en el principal protagonista de Ilobasco durante la décima quinta edición del Festival del Barro, una celebración que reunió a cerca de un centenar de artesanos, expresiones culturales y cientos de visitantes en torno a una de las tradiciones artesanales más representativas de El Salvador.
Durante los días 25 y 26 de julio, las principales calles del distrito se transformaron en un escenario donde maestras y maestros artesanos exhibieron y elaboraron sus piezas frente al público, compartiendo un oficio que ha pasado de generación en generación y que continúa siendo uno de los principales símbolos de identidad de Ilobasco.
El festival demuestra una vez más que Ilobasco es un lugar «donde el barro no es solo materia, sino memoria; no solo oficio, sino herencia; no solo arte, sino identidad», expresó durante el acto inaugural el sacerdote Remberto Huezo, quien destacó el profundo significado cultural que representa esta tradición para las familias ilobasquenses.

Huezo añadió que «celebrar este festival es contemplar cómo las manos humanas, unidas al don de la tierra, pueden transformar lo humilde en belleza, lo simple en símbolo y lo cotidiano en una obra que habla del alma de un pueblo».
El religioso también afirmó que «este festival no celebra solamente un producto artesanal; celebra una manera de comprender al ser humano. Nos dice que la persona no se realiza aislándose, sino vinculándose; no se completa negando sus raíces, sino honrándolas y asumiendo su historia con gratitud».
Uno de los principales atractivos de la actividad fue observar a las y los artesanos trabajar el barro en tiempo real. Muchos compartieron que aprendieron el oficio desde temprana edad y consideran fundamental que las nuevas generaciones se involucren para evitar que esta tradición desaparezca. Más que elaborar una pieza artesanal, aseguran que buscan preservar un legado que sigue identificando a Ilobasco dentro y fuera del país.

Además de las exhibiciones de alfarería, el festival reunió muestras gastronómicas, música tradicional, agrupaciones culturales y expositores provenientes de distintos municipios del país, convirtiéndose en un espacio de encuentro para la promoción de la cultura salvadoreña.
Según el equipo organizador, en esta edición participaron alrededor de 100 artesanos y artesanas, consolidando al Festival del Barro como uno de los principales espacios para promover el patrimonio artesanal salvadoreño. Con quince ediciones realizadas, el Festival del Barro se ha convertido en una vitrina para fortalecer el turismo cultural, dinamizar la economía local y preservar un oficio que ha dado reconocimiento nacional e internacional a Ilobasco. Más allá de las piezas elaboradas en barro, la actividad celebra la memoria, la creatividad y el legado de generaciones de familias artesanas que continúan moldeando (forjando) la identidad de este municipio de Cabañas Oeste.


