La prolongada ausencia de lluvia mantiene en incertidumbre a decenas de agricultores y agricultoras en el departamento de Cabañas y otras regiones de El Salvador, quienes observan cómo los cultivos de maíz y frijol comienzan a resentir la falta de humedad.
En varias comunidades, productores advierten que, sí las precipitaciones no se normalizan en los próximos días, podrían enfrentar pérdidas significativas en la cosecha de “primera”.
Las y los agricultores, aseguran que el panorama es preocupante porque el maíz y el frijol constituyen el principal sustento de alimentación y económico de muchas familias rurales.
Además, temen que una disminución en la producción provoque escasez y un incremento en el precio de ambos granos básicos en los próximos meses.
Entre los testimonios recogidos por Radio Victoria, los productores relatan que desde el inicio de la temporada lluviosa las precipitaciones han sido irregulares. Algunos sembraron en seco esperando las primeras lluvias; otros aplicaron fertilizantes que no lograron incorporarse adecuadamente al suelo debido a la falta de humedad. Ahora, cuando muchas parcelas de maíz comienzan a desarrollar el jilote, la resequedad amenaza con detener el crecimiento de los cultivos.
«El maíz ya se quiere secar. Estamos pensando que va a ser complicado con este fenómeno. Si no llueve, va a haber escasez», expresó una de las agricultoras entrevistadas.
Además del riesgo para la producción, varios agricultores manifestaron su preocupación por que financiaron la siembra mediante créditos agrícolas. Temen que, si la cosecha se pierde o disminuye considerablemente, no podrán recuperar la inversión, ni cumplir con sus compromisos financieros.
Las preocupaciones de las familias coinciden con las perspectivas climáticas emitidas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), que ha advertido sobre el desarrollo de una canícula de intensidad moderada a fuerte durante los meses de julio y agosto. Estas condiciones podrían provocar una reducción temporal de las lluvias y afectar especialmente a los cultivos de temporal en diferentes zonas del país.
Organismos internacionales especializados en seguridad alimentaria, también han señalado que los períodos prolongados de sequía durante el desarrollo del maíz y el frijol reducen la humedad del suelo, afectan el rendimiento de los cultivos y aumentan la vulnerabilidad de los pequeños productores, quienes dependen casi exclusivamente de las lluvias para sostener sus cosechas.
Mientras esperan el regreso de las precipitaciones, las familias agricultoras continúan vigilando sus parcelas con la esperanza de que las condiciones climáticas mejoren. Sin embargo, advierten que, si la resequedad persiste, no solo se verá comprometida la producción de granos básicos, sino también la economía familiar y la seguridad alimentaria de cientos de hogares rurales en el departamento de Cabañas, al norte de El Salvador.

