San Esteban Catarina, San Vicente.
Con una eucaristía, actos conmemorativos y el recuerdo de quienes compartieron su vida pastoral, comunidades de San Esteban Catarina conmemoraron el 47 aniversario del asesinato del sacerdote católico Alirio Napoleón Macías, considerado uno de los primeros mártires de la Iglesia salvadoreña en el periodo previo al conflicto armado.
El padre Alirio tenía 38 años cuando fue asesinado, el 4 de agosto de 1979, dentro de la iglesia parroquial de San Esteban Catarina. Según los testimonios de quienes presenciaron el hecho, el sacerdote se encontraba limpiando el altar cuando hombres armados ingresaron al templo y le dispararon en repetidas ocasiones. Su cuerpo quedó tendido entre la sacristía y el altar.
Su asesinato ocurrió durante el arzobispado de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien denunció el crimen como parte de la persecución contra sacerdotes y agentes pastorales comprometidos con la defensa de las comunidades empobrecidas.
Quienes convivieron con el padre Alirio, recuerdan que su labor trascendía la celebración religiosa. Visitaba cantones y caseríos, convivía con las familias y promovía procesos organizativos para mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales.
«No era solamente la misa que celebraba; también se quedaba con nosotros a platicar y compartía la vida de las comunidades», recordó Raúl Osorio, quien lo conoció de cerca.

Esperanza de Carrillo, destacó que su trabajo permitió mejorar las condiciones de vida de muchas comunidades rurales. Asegura que, «él quería ver en mejores condiciones a la gente pobre. Se preocupaba por sus necesidades y comenzó a impulsar proyectos que hasta hoy benefician a muchas personas».
Durante la conmemoración, habitantes de San Esteban Catarina afirmaron que, a casi cinco décadas de su asesinato, el legado del padre Alirio continúa presente en la organización comunitaria, la solidaridad y el compromiso con la justicia social.
En la eucaristía conmemorativa, el párroco de San Esteban Catarina señaló que el padre Alirio encarnó el Evangelio desde el servicio a las comunidades y la defensa de la dignidad humana. «Predicó a un ser humano concreto que trabaja, que sufre, que pasa hambre y necesita que se le respete su dignidad. Así entendió la evangelización, unida a la promoción humana», expresó durante la homilía.
Aunque, 47 años después el crimen permanece en la impunidad y no existen responsables judicializados, la comunidad continúa impulsando esfuerzos para preservar su memoria.
Carolina Constanza del Centro para la Promoción de los Derechos Humanos Madeleine Lagadec, explicó que actualmente desarrollan procesos de documentación e investigación para fortalecer el legado del sacerdote y acercar su historia a las nuevas generaciones. Para las comunidades de San Esteban Catarina, recordar al padre Alirio Napoleón Macías no significa únicamente conmemorar su asesinato, sino mantener vigente el ejemplo de un sacerdote que acompañó a su pueblo desde la fe, la organización comunitaria y la defensa de la dignidad humana. Conmemorar su legado lo convierte en un referente para quienes creen que el Evangelion también se vive acompañando las luchas y esperanzas de las comunidades.


