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Por ARPAS

La Asamblea Legislativa aprobó esta semana una reforma que prohíbe el matrimonio infantil. La reforma modifica el texto del artículo 14 del caduco Código de Familia que -en la práctica- legitimaba el estupro, la violación sexual y otros delitos contra personas menores.

La reforma aprobada por todos los grupos parlamentarios -incluido ARENA que inicialmente se opuso- fue propuesta por varias organizaciones de mujeres, instituciones protectoras de la niñez y adolescencia, organismos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otras instancias.

La actuación legislativa en este caso es aplaudible. Sin embargo, la Asamblea aún no aprueba la despenalización del aborto, debido a la negativa de los grupos parlamentarios de derecha que mantienen una postura conservadora, troglodita e hipócrita.

Varias organizaciones feministas y de derechos humanos, apoyadas por instancias internacionales, exigen la despenalización del aborto en tres causales: cuando esté en peligro la vida de la madre (aborto terapéutico), en caso de malformaciones en el feto (aborto eugenésico) y si el embarazo es resultado de una violación sexual, estupro, incesto o trata (aborto ético).

El Salvador es de los pocos países de la región que mantienen prohibición total de aborto. Recientemente Chile despenalizó el aborto terapéutico, ético y eugenésico, y salió de la vergonzosa lista de países que niegan a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

Es por eso que mujeres -pobres, sin educación sexual y sin acceso a controles de salud- que tiene abortos accidentales son procesadas por “asesinato” y reciben condenas de hasta 40 años de cárcel. La tristemente célebre actuación de la Fiscalía y los tribunales en varios casos recientes dieron al Estado salvadoreño fama internacional de represor y violador de los derechos de las mujeres.

Ojalá que la prohibición del matrimonio infantil acelere la despenalización del aborto en las causales señaladas. La Asamblea tiene la obligación de legislar para resolver los problemas del país, y los abortos accidentales y los juicios injustos por “asesinato” contra mujeres son una problemática cuya solución no debe postergarse más.

Desde este espacio editorial animamos a las organizaciones de mujeres a intensificar su lucha y a toda la población a respaldarlas, pues la prohibición total del aborto es una vergüenza nacional. Por eso es necesario presionar a los diputados y diputadas, especialmente a los de derecha.

 

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