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Por ADES

Cada 25 de noviembre es dedicado al día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, es una fecha asignada por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde diciembre de 1999.

Es necesario aclarar que cuando se habla de violencia hacia la mujer no se refiere únicamente a los golpes y maltrato efectuados por la pareja, también se refiere a las agresiones cometidas por las comunidades, los medios de comunicación y por el Estado mismo.

Los Medios ejercen violencia hacia la  mujer cuando utilizan su imagen como un objeto sexual, como un instrumento de venta en los comerciales, como mujeres sufridas e incapaces. Nunca la presentan como una mujer fuerte e independiente, siempre es la llorona, la buscona, la madre desnaturalizada que abandona a sus hijos e hijas.

El estado es agresor hacia la mujer cuando es incapaz de regular y erradicar todo tipo de violencia, incluyendo la ejercida por los Medios de Comunicación. También es violador cuando no garantiza los derechos básicos e indispensables como el Derecho a la salud. 

El cáncer por ejemplo, es una enfermedad detectada, en  más de la mitad de los casos, a mujeres pobres. Mujeres que por su estilo de vida han desarrollado este grave problema que el Estado no sabe y no tiene los medios para tratar.

El Estado es consciente de las enfermedades que más afecta a las mujeres y no apuesta por la investigación de posibles tratamientos, de mecanismos eficaces que lleven a que cuando enfermedades graves sean detectadas pasen de manera urgente a la atención y tratamiento.  A las mujeres les toca invertir lo poco que tienen en establecimientos de salud privados.

La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos, es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género.

Una de las principales dificultades para prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo es la marcada insuficiencia de fondos del Estado acompañado de la poca conciencia en este tema, determinando que los recursos para estas iniciativas sean sumamente escasos.

Toda la violencia, especialmente la vivida por mujeres, es evitable, pero se requiere un mayor compromiso de las familias, de las comunidades y sobre todo del Estado. La campaña llamada "Vivas nos queremos" lanzada por colectivos de mujeres en todo el mundo, enfatiza en que el bien más preciado es la vida, y toda acción, ya sea del Estado o de los medios de Comunicación, que atente contra ella es necesario erradicarla.

Evitar la violencia hacia la mujer es más que eliminar los golpes, es alargarles la vida la mayor cantidad de años posibles, es ofrecerles un espacio de calidad donde se puedan desarrollar plenamente, es ofrecer una vida digna.

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