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Por ADES

Cada 21 de septiembre, se celebra anualmente en todo el mundo el Día Internacional de la Paz. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado esta fecha día consagrado al fortalecimiento de los ideales de paz, tanto entre todas las naciones y todos los pueblos como entre los miembros de cada uno de ellos.

Pero la paz, amiga y amigo, no es únicamente la ausencia de la guerra, la paz es la ausencia del miedo. Miedo a salir a la calle sola, a permanecer fuera de casa hasta altas horas de la noche, miedo a no tener que comer mañana, miedo a que en mi comunidad me pase algo malo. Si eliminamos esos miedos estaremos construyendo la paz con la que tanto soñamos.
 
Es un error creer que la paz nos la dará alguien externo a nuestro país, a nuestra comunidad. Es una mala idea confiar en que el único que debe garantizarla es el Estado o el Gobierno. La paz se construye día a día y con el aporte de cada una y uno de nosotros. 
 
Si usted sólo se sienta a quejarse de la inseguridad que impera en nuestra comunidad o en nuestro país, a repartir culpas sin proponer acciones en las que usted también pueda participar, entonces usted ni siquiera tiene derecho a reclamar. 
 
El poeta mexicano Armando Nervo, expresa sobre la paz: “Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día. La paz sin la cual el mismo pan es amargo”.
 
No nos sirve de mucho una paz sin dignidad, sin justicia, sin humanidad. Qué bonito sería salir a la calle sin ningún temor, sin reparar la hora o si salimos sin compañía, sentirnos libres, dueñas y dueños de nuestra propia vida. 
 
No puede existir paz sin libertad y sin seguridad, trabajemos para lograrla desde cualquiera de los espacios en el que nos encontremos. La familia, la escuela, los medios de comunicación y la iglesia. 
 
El artista venezolano, Alí primera, dice en una de sus canciones más reconocidas “No basta rezar, hace falta muchas cosas para conseguir la paz”. Lo que señala este cantautor es que rezar nos alimenta espiritualmente, pero no basta con eso. 
 
Es necesario acompañar nuestras plegarias con acciones preventivas a la violencia.
 
Volvámonos merecedores y merecedoras de nuestra vida, vivamos para hacer cosas buenas para nuestras familias y para nuestras comunidades. 
 
ADES Santa Marta, caminando con la gente hacia un futuro mejor.
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