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Por ADES

En los últimos días nos hemos enterado de la gran cantidad de hermanas y hermanos hondureños que han tomado la decisión de migrar desde su país hacia Estados Unidos en caravana. Esta acción nos obliga a volver la mirada hacia el tema de la migración en nuestra región; una realidad que pasa todos los días y en nuestros entornos más cercanos. Seguramente conocemos el caso de un vecino, amigo o familiar que ha tenido que buscarse la vida en otro país atravesando de manera indocumentada varios países.

 Según analistas hondureños, la cantidad de personas que ha salido es la misma que migra individualmente a lo largo de quince días; solo que esta vez han decidido hacerlo juntas y juntos. Así, nos han obligado a no normalizar esta realidad y las situaciones que la provocan: falta de oportunidades laborales, por el acoso de la violencia; por que su familia está en otro lado, el “sueño americano” que es una pesadilla en el tortuoso camino del migrantes. ¿Qué están haciendo nuestros países para disminuir las causas que generan la migración?

Como región esta oportunidad es para reflexionar ante la migración como una crisis humanitaria y como un reflejo de aquellas políticas que han fallado o que tienen que reforzarse. En este momento, nuestras y nuestros migrantes necesitan asistencia humanitaria. Migrar o no migrar es una decisión personal, es un Derecho Humano; el ideal que deberíamos buscar como región Centroamericana es que quienes decida migrar lo hagan no escapando de una realidad que asfixia; sino para ampliar sus horizontes

 

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